RR 535/16 - Primera Jornada de Extensión sobre "El cuidado de la casa común" a un año de la Encíclica Laudato SÍ" del Papa Francisco- Reflexiones desde las Ciencias Sociales y las Humanidades


RR 535/16

Esta primera Jornada sobre El cuidado de la Casa Común es una invitación para que el encuentro fraterno y desde diversas disciplinas, sean un grano de arena para hacer huella en el magisterio de Francisco.
A un año de la Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, se propone realizar reflexiones desde la ciencias sociales y las humanidades. 
 
 

Docentes:  Mariana Colotta - Eduardo Suárez - Ana Zagari - José Paradiso


Temario
 
El Papa Francisco escribió hace ya un año Laudato Si’ en la senda de la Doctrina Social de la Iglesia y como un llamado y un alerta sobre los males que dañan al planeta y nos dañan a quienes lo habitamos.
Los problemas de la violencia, del ecosistema plagado de desequilibrios, del cuerpo propio, del destrato entre hombres y mujeres, de los injustos modos de producción y de consumo, los señala con claridad meridiana.
Afirma Francisco recordando palabras del Patriarca Bartolomé, que “en la medida en que todos generamos pequeños daños ecológicos” estamos llamados a reconocer “nuestra contribución –pequeña o grande- a la destrucción de la creación” (p.8).
Y actualizando las enseñanzas de San Francisco de Asís, nos recuerda hasta qué punto resultan inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.
La comunión del Santo con la naturaleza mueve al Papa a plantear una ecología integral. Quiere Francisco una fraternidad que no se mire al ombligo, que no sea antropocéntrica, que sea hermano y hermana de la naturaleza toda y de cada ser vivo singular.
Hoy el problema fundamental que Francisco señala es el de la cultura de la indiferencia para armonizar el planeta. Y nos dice que (…) muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. (p.13)
Los ejes problemáticos que atraviesan la Laudato son:
1) la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta
2) la convicción de que en el mundo está todo conectado
3) la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder de la tecnología, y
4) la grave responsabilidad de la política internacional y local por una cultura del descarte. (pp.14/15)
Los basureros a cielo abierto, las industrias contaminantes, la tierra como depósito de residuos peligrosos, en fin, lo que Francisco denomina “cultura del descarte” produce inequidades e injusticias que desfiguran el rostro de los pobres y de los indigentes. Sumado a ello el desprecio de quienes desde el poder miran con números en la mano a los que sufren, la tranquilidad con la que hablan de los que menos tienen invirtiendo siempre la carga de la prueba, produce sufrimiento ético y moral.
Si los que menos tienen son culpables –y esto es así en el imaginario de gran parte de los que más tienen- resulta muy difícil tender a la fraternidad.
A un año de una obra descarnada y amorosa, la más clara describiendo los males sociales y propiciando soluciones, ¿cómo está hoy el mundo?
Europa con altas tasas de desocupación y con la xenofobia a flor de piel, América Latina en recesión, Turquía, paradigmático lugar de encuentro entre oriente y occidente, golpeada por atentados suicidas. Más pobres, más refugiados repudiados –sin hablar de la tumba que es el Mediterráneo-, nuestros niños deambulando sin mayores, África hambrienta… Con esta descripción no es posible alegrarse. El efecto invernadero continúa, los fabricantes de armas siguen produciendo, el número de personas que desaparecen para ser objeto de trata o tráfico de órganos se multiplica.
A un año de la Laudato Si’ la interpelación de Francisco sigue más que vigente. Y él apuesta a que sea la acción política la que trabaje para el bien común.
Hoy podríamos afirmar que nadie está a la altura de la interpelación papal. Y que muchos querrían acallarlo. Pero aún los que reconocemos en su Magisterio la guía para nuestra acción somos tibios ante su llamada. No confundamos la cultura del encuentro a la que Francisco nos convoca, con ser tibios ante las injusticias.
Él no lo es. Dice como Padre lo que debe decir, aunque sepa que a muchos los incomode.
Si seguimos a Francisco cuando diagnostica, tratemos también desde lo político, lo religioso, lo económico , la educación, lo social, etc. de seguirlo con acciones concretas, sabiendo que hay intereses encontrados que prefieren trabajar para su parte y no para el todo.
Es un “lujo” que no nos podemos ni nos queremos dar quienes lo reconocemos como pastor y como líder.
 
 

Fechas: 29 de septiembre

Horarios: 18 hs.

Exposición y debate con los participantes
Por extensión se otorgarán certificados a quienes hayan cumplido con la totalidad de los requisitos
Estudiantes de grado, posgrado y público en general interesado en la temática